sábado, 23 de marzo de 2013

Cae la mafia.


La ciudad de Milazzo se viste de luto para velar los cadáveres de Pietro y Giovanni Grazianni. Padre e hijo dueños de las dos mayores mafias de la ciudad.
Han llegado algunos rumores a la redacción de este periódico en los que se desvelan las causas por este doble homicidio. La culpable a la que debemos señalar es a Francesca Di Mare, segunda esposa de Pietro Grazianni y madrastra de Giovanni Grazianni. Según éstas informaciones padre e hijo llebavan años disputándose el amor de la preciosa Francesca, muchos apuntan a que esta fue la causa por la que Giovanni decidió separarse de los negocios de su padre y emprender él una nueva “empresa” con todos los enemigos de Pietro como socios. Una trama realmente escabrosa.
El caso se encuentra bajo secreto de sumario, pero han llegado a nuestros oídos que cuando la policía llego a la mansión de los Grazianni el escenario era realmente grotesco. Los cuerpos de Pietro y Giovanni yacían sobre el suelo con numerosas heridas de bala. Giovanni Grazianni contra la persona que le doy la vida. Todo por el amor de una mujer.

Es conocido por todos el poder e influencias que cada uno de estos miembros ejercía sobre las fuerzas políticas de la ciudad. Desde hace años todos vivimos con el miedo a no pagar los “impuestos” establecidos por las mafias reinantes en cada barrio. ¿Podemos dejar de temer las consecuencias de no acatar las normas establecidas por los mafiosos?¿Podremos disfrutar de total libertad sin pensar que en cualquier esquina podríamos encontrarnos con la muerte? Pues pecando de ilusa, esta periodista de origen siciliano que escribe una pequeña columna para un pequeño periódico opina que sí.

Puede que Milazzo goce a partir de ahora de una vida vacía de chantajes y calles manchadas por sangre.

Escrito por Alessandra Giacopo.



miércoles, 20 de marzo de 2013

A veces, aunque no demasiado a menudo, me gustaría ser todavía escritor, pues todo lo que pasa por la mente de alguien se desvanece como el humo, mientras que, para un escritor –incluso un escritor pésimo-, se pierden menos cosas. Si te has divorciado de tu mujer, por ejemplo, y posteriormente piensas en aquella ocasión, digamos, doce años antes, cuando casi rompiste con ella por primera vez pero no rompiste porque decidisteis que os queríais mucho el uno al otro o no ibais a cometer semejante tontería, o porque los dos tenías sentido común y buena voluntad, y decides que, puesto que las cosas iban a terminar de aquel modo, deberías haberte divorciado mucho antes porque ahora crees que perdiste algo maravilloso e irremplazable y como resultado estás lleno de una añoranza que no puedes esperar compartir, si fueras escritor, incluso un escritor de relatos malogrado, tendrías un sitio donde colocar ese hecho de modo que no tuvieras que pensar en él todo el tiempo. Te limitarías a escribirlo, subrayarías las frases más horribles y lamentables, las pondrías en boca de otras personas que no existen (o mejor aún, en la de un enemigo tuyo levemente disfrazado), las volverías patéticas y conseguirías librarte de tu fardo para el disfrute de otros. 


Extraído de "El día de la independencia", de Richard Ford.


martes, 19 de marzo de 2013

Se busca terapeuta.


Recuerdo una sesión de terapia con la doctor Robinson. Él me hizo ver que mi verdadero problema no eran los hombres sino mis impulsos. Decía que no era tan malo ser impulsiva.
Pobre ignorante, él no sabía ni la mitad de mi. No sé como me las apañé para ir a sus sesiones durante 6 meses, bueno, sí lo sé, me encantaba verlo, como hablaba, como olía. Olía realmente bien.
Ni más ni menos seis meses inventándome una vida llena de problemas y traumas. La única media verdad que le conté fue la de mis problemas con los hombres. No le expliqué, claro está, como solían acabar aquellos hombres que no terminaban de complacer mis deseos.


Con trece años llegué a la conclusión de que no era una niña normal y corriente. No podía controlar mis impulsos. Maté al perro del vecino y lo enterré en el jardín trasero. Con dieciséis intenté acuchillar a mi padre y con diecinueve mate al chico que se llevó lo único bueno que quedaba en mi. Ahora tengo un diario con un centenar de nombres y lugares donde yacen. El primer paso para superar el problema es aceptarlo, eso me dijo el doctor Robinson.
Lo acepto e intentaré arreglarlo, pero ahora necesito un psicólogo nuevo y añadir el nombre de Jonh Robinson al diario.








martes, 12 de marzo de 2013

Estrella fugaz.



Vuelva a repetir la historia… – dice el detective.
Estaba muerta, la encontré muerta,  joder. Yo nunca le haría daño, era mi vida, era todo.
Señor Mark ,¿me está usted diciendo que la actriz revelación de este país decidió volarse la cabeza un día antes de la película más esperada del año?  Porque si usted sigue pensando que voy a crear que esa preciosidad de chica decidió volarse los sesos porque sí y que sus huellas llegaron al  arma por casualidad lo lleva claro… Los escucharon discutir a eso de las 1 de la mañana y a las 2 aparece muerta. Sus huellas en el arma, Adn suyo por toda la escena del crimen... Es usted un hombre de carácter, todo el mundo lo sabe. – dijo secamente. – Está usted realmente  jodido.



Recuerdo la conversación noche tras noche, tumbado en esta celda asquerosa y mal oliente. Recuerdo la noche que me encontré a Helen en el baño del hotel... No puedo borrar de mi mente esa imagen. Sangre…  sangre y sesos por todos lados. Su cara estaba irreconocible. Me tire  1 hora sentado mirando, intentando pensar qué demonios había podido pasar.
La quería, la amaba... Aunque nunca se lo supe demostrar bien. Era demasiado para mí.


Esa noche discutimos. Me encanta verla enfadada,  perdía la cabeza, era divertido ver como la chica perfecta de los anuncios, esa que salía en las películas, a la que todos veneraban, perdía los papeles, era un espectáculo, mejor que sus obras de teatro.

­– Eres idiota Mark, un completo idiota. Solo te pido fidelidad. Pero no puedes darme ni eso, ¿no tienes suficiente conmigo? – gritaba mientras me lanzaba todo lo que tenía al alcance. – Podría tener a cualquiera, ¡pero te quiero a ti! Te pido lealtad, cariño Solo quiero que me quieras... ¿Te estás riendo?  ¿Te estás riendo de mi, jodido bastardo? – gritaba sin parar. Su grito llegaba a penetrar mis oídos, no soportaba ese sonido.
Para de lanzar cosas,  joder, vas a matarme,  estás loca, completamente loca  – le dije mientras intentaba esquivar la lámpara – ¡Para! Basta, no quiero seguir con esto, no voy a seguir soportando ésta  mierda. Se acabó.
- ¿Me dejas? Me engañas y ¿me dejas? - dijo llorando - No te vayas, te lo suplico, no me dejes sola. ¡Si te vas me mataras, Maaark! - gritó mientras yo cerraba la puerta de un golpe.


Y la mate, mi marcha la hizo meterse en la bañera y volarse la cabeza. Siempre fue una chica de palabra y yo era todo lo que tenía.  Nunca supe amarla como ella merecía . Supongo que merezco estar aquí, es mi condena por haberme marchado dejándola sola.






Dedicado a una bella persona a la que espero poder ver triunfar. Pilar, gracias por inspirar esta pequeña historia.

sábado, 9 de marzo de 2013

Paradise.


Cuando somos pequeños y muere algún ser querido, los padres intentan consolarnos explicándonos que ese ser querido se ha ido al cielo. Nos describen el cielo como algo bonito, hermoso, lleno de paz y tranquilidad, y donde la persona que se ha ido se encontrará con otras personas que están también allí.

Cuando mi abuela murió yo solo tenia 8 años y recuerdo esa conversación con mi madre. También recuerdo como la hacia llorar cuando día tras día preguntaba por ella. Y mi madre, llena de paciencia y amor me volvía a explicar que ya no estaba, que no la podría volver a ver pero que ella me veía desde el cielo.
Tarde un año en comprender que nunca volvería.
Durante los siguientes años me prometí a mi misma no olvidar su cara, sus expresiones y durante muchas noche me dormía recordando su cara.

Me costó superar su marcha pero me está costando mucho más superar que mi cerebro a dejado de recordarla, a borrado su imagen de mi cabeza y ha olvidado su voz.


Creo que lo único más doloroso que la muerte de alguien al que quieres es el día en el que dejas de recordar su voz, su cara y sus expresiones.




jueves, 7 de marzo de 2013

Suicide.


Lo había hecho otra vez. La había vuelto a utilizar como a una sucia furcia.
Se sentía vulnerable y débil a su lado. Llevaba una hora sentada en la cama observando como dormía aquél hombre con el que nunca más volvería a acostarse. Eso mismo se había repetido horas antes de ir a su encuentro, pero no pudo cumplir con su palabra.
Ella sabia que él no se merecía ni una pizca de su amor y cariño. No se merecía nada de ella. Y la idea de despertarse por la mañana sola en aquel motel de mala muerte, le hacía estremecer de dolor y repulsión hacia ella misma. Estaba cansada de ser utilizada y despreciada por un individuo que no era capaz de quererla.
Volvió a mirarlo y un sentimiento de asco hacia él la hizo abrir los ojos, se levantó y empezó a caminar por la mugrosa habitación.
Estaba cansada de ser solo un objeto sexual. Estaba cansada de no obtener ni una pizca de cariño de él. Estaba cansada de ser utilizada como un klinex. Cansada de todos los desprecios. Cansada de llorar. Cansada de soñar con una vida a su lado. Estaba cansada de intentar ser alguien importante pare él.
No quería seguir con aquello. Quería salir corriendo y huir de aquél monstruo pero sabía que volvería a la primera llamada de él.
Escribió una pequeña nota que dejó en la almohada. Abrió su bolso sacó su pequeña pistola y se voló la cabeza.

Él despertó con el ruido que ocasionó el disparo lo primero que vio fue el cuerpo de su amante en el suelo, lo segundo una pequeña nota que decía: 
Así nunca te olvidaras de mi.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Y escribió un poema...


Una vez en una hoja amarilla de papel con rayas verdes
escribió un poema.
Y lo llamó “Chops”
porque así se llamaba su perro
Y de eso trataba todo
Y su profesor le puso un sobresaliente
y una estrella dorada
Y su madre lo colgó en la puerta de la cocina
y se lo leyó a sus tías.
Ese fue el año en el que el Padre Tracy
llevó a todos los niños al zoo
Y les dejó cantar en el autobús
Y su hermana pequeña nació
con las uñas de los pies diminutas y sin pelo
Y su madre y su padre se besaban mucho
Y la niña de la vuelta de la esquina le envió una
tarjeta de San Valentín firmada con una fila de X
y él tuvo que preguntarle a su padre qué significaban las X
Y su padre siempre lo arropaba en la cama por la noche
Y siempre estaba ahí para hacerlo


Una vez en una hoja blanca con rayas azules
escribió un poema
Y lo llamó “Otoño”
porque así se llamaba la estación
Y de eso trataba todo
Y su profesor le puso un sobresaliente
y le pidió que escribiera con más claridad
Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina
porque estaba recién pintada
Y los niños le dijeron
que el Padre Tracy fumaba puros
Y dejaba colillas en los bancos de la iglesia
Y a veces las quemaduras hacian agujeros
Ese fue el año en que su hermana le pusieron gafas
con cristales gruesos y montura negra
Y la niña de la vuelta de la esquina se rio
cuando él le pidió que fuera a ver a Papá Noel
Y los niños le dijeron por qué
su madre y su padre se besaban mucho
Y su padre nunca lo arropaba en la cama por la noche
Y su padre se enfadó
cuando se lo pidió llorando


Una vez en un papel arrancado de su cuaderno
escribió un poema
Y lo llamó “Inocencia: una duda”
porque esa duda tenía sobre su chica
Y de eso trataba todo
Y su profesor le puso un sobresaliente
y lo miró fijamente de forma extraña
Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina
porque él nunca se lo enseñó
Ese fue el año en el que murió el Padre Tracy
Y olvidó cómo
era el final del credo
Y sorprendió a su hermana
enrrollándose con uno en el porche trasero
Y su madre y su padre nunca se besaban
ni siquiera se hablaban
Y la chica de la vuelta de la esquina
llevaba demasiado maquillaje
Que le hacia toser cuando la besaba
pero la besaba de todas formas
porque tenía que hacerlo
Y a las tres de la madrugada se metió él mismo en la cama
mientras su padre roncaba profundamente


Por eso en el dorso de una bolsa de papel marrón
intentó escribir otro poema
Y lo llamó “Absolutamente nada”
Porque de eso trataba todo en realidad
Y se dio a sí mismo un sobresaliente
y un corte en cada una de sus malditas muñecas
Y lo colgó en la puerta del baño
porque esta vez no creyó que pudiera llegar a la cocina.


Extraído de "Las ventajas de ser un marginado".